Descompresión del nervio facial

​La descompresión del nervio facial es una operación diseñada para aliviar la presión sobre el nervio facial a medida que avanza desde el cerebro hacia la cara, a través de un canal óseo estrecho. Durante el procedimiento, los cirujanos hacen una incisión detrás de la oreja y en el área con vello por encima de la oreja. Se extrae hueso del cráneo y la mastoides (hueso de la oreja) para exponer el área por donde pasa el nervio facial, de modo que se identifique todo el trayecto del nervio facial.  La teoría detrás de la operación es que al quitar el techo del canal óseo y abrirlo por completo, el nervio tendrá un mejor suministro de sangre, menos compresión y podrá recuperarse más rápidamente. Si bien no está del todo claro si esta operación es definitivamente beneficiosa, hay algunos datos que muestran que esta operación proporciona beneficios.  Se emplea con mayor frecuencia en tres circunstancias: primero, en los primeros 12 días después del inicio de la parálisis de Bell, en un subconjunto de pacientes que no superan ciertos tipos de pruebas eléctricas; segundo, para pacientes que demuestran episodios repetidos de debilidad facial en uno o ambos lados; y tercero, cuando los pacientes experimentan un traumatismo craneoencefálico y fracturas del hueso temporal (hueso de la oreja), donde hay debilidad facial de inicio inmediato en el momento del traumatismo. Continúa la controversia en torno a si esta operación hace una diferencia sustancial en la recuperación general, aunque existe evidencia razonable que sugiere que, particularmente en la población con parálisis aguda de Bell, si las personas cumplen con criterios electrofisiológicos muy estrictos, puede ser útil.